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En Rusia peligran marcas comerciales de fama mundial - Nueva ola de “piratería” tras el aislamiento económico

En Rusia peligran marcas comerciales de fama mundial - Nueva ola de “piratería” tras el aislamiento económico

Desde Giorgio Armani y Calvin Klein hasta Amazon y Sheraton, decenas de marcas comerciales reconocidas internacionalmente se encuentran bajo amenaza en Rusia, ya que la retirada de las empresas occidentales tras la invasión de Ucrania ha creado un vacío que aprovechan los «piratas» de marcas. Según un análisis de Bloomberg Businessweek, más de 300 empresas extranjeras se han enfrentado a recursos judiciales que cuestionan sus derechos en el país desde principios de 2024.

Algunas empresas -entre ellas Victoria’s Secret, Ericsson, Inditex y Nokia- ya han perdido la protección de determinadas marcas suyas, ya que los tribunales rusos admitieron demandas de anulación. Esta tendencia se intensificó de cara al tercer aniversario de la invasión de 2022, cuando muchas empresas occidentales se retiraron, pero conservaron sus marcas con la expectativa de un futuro regreso a uno de los mayores mercados de consumo del mundo.

El marco jurídico que permite la “piratería”
La legislación rusa prevé la anulación de una marca comercial si no se utiliza en el país durante tres años - un plazo inferior a la norma europea de cinco años. La anulación puede ser solicitada por cualquier tercero que presente una solicitud y pague tasas que no superan los 1.500 dólares. Esto significa en la práctica que las empresas que se vieron obligadas a retirarse a causa de las sanciones corren hoy el riesgo de perder de forma permanente su marca en el mercado ruso.

Como explica el abogado Robin Webster, las empresas que quieran regresar en algún momento podrían descubrir que su nombre ya ha sido registrado por terceros, haciendo casi imposible el reingreso.

Señal de un distanciamiento más profundo de Occidente
El caso no afecta solo a las marcas comerciales, sino que denota la creciente separación de Rusia de sus relaciones económicas tradicionales. El Kremlin ya ha nacionalizado activos de empresas extranjeras, ha impuesto ventas obligatorias a precios bajos y declara que su regreso solo se permitirá si sirve a fines nacionales. En este nuevo entorno, la protección de las marcas se considera cada vez más precaria.

Empresas como Giorgio Armani declaran que siguen activas en la defensa de su cartera, mientras que representantes de Michelin señalan que las demandas provienen principalmente de competidores que intentan aprovechar el reconocimiento de sus marcas. Aunque no contemplan su regreso inmediato a Rusia, siguen de cerca cada procedimiento para evitar la pérdida de su identidad.

Una “última línea de defensa”
La única salida práctica para las empresas extranjeras es la renovación oportuna de sus marcas antes de su caducidad. La oficina rusa de patentes Rospatent registró en 2024 más de 15.500 solicitudes, una cifra superior a la de cualquier año del quinquenio anterior, ya que empresas como Intel y Microsoft se apresuran a blindar todo lo que pueden de su cartera.

El panorama demuestra que la «guerra de las marcas» en Rusia constituye ya parte integrante del más amplio distanciamiento geopolítico y económico del país respecto de Occidente.

Fuente: https://www.moneyreview.gr/business-and-finance/194435/rosia-pagkosmioy-fimis-emporika-simata-peftoyn-thymata-peirateias/

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